7 errores habituales en la creación de contenido online

29 Apr
2016
7 errores habituales en la creación de contenido online

¿Estás harto/a de que te recuerden aquello de que content is king? Aunque esta máxima puede llegar a aburrir, no es para menos. De hecho, según Inbound Writer, disponer de un blog permite conseguir de media un 434% más de páginas indexadas en buscadores y un 97% más de enlaces externos. Asimismo, un estudio de Exact Target asegura que 4 de cada 5 internautas prefieren conocer una compañía leyendo los contenidos que genera que hacerlo a través de impactos publicitarios.

Éstas no son las únicas cifras que avalan la importancia de crear y difundir información útil y relevante para los usuarios: según las cifras difundidas pro EMO Marketing, publicar contenidos en un blog de manera recurrente es la segunda que acción que más contribuye a incrementar la captación de contactos o leads. En este sentido, es responsable del 21,59% del total de registros, un porcentaje que sólo se supera con las landing pages y las llamadas a la acción o call-to-actions.

Asimismo, tampoco hay que perder de vista que el contenido tiene la ventaja de ser un recurso de largo recorrido: por ejemplo, la firma de software para inbound marketing HubSpot afirma el 70% de las oportunidades de venta generadas en su blog proceden de posts antiguos.

Estos y otros datos ponen sobre la mesa que diseñar e implementar una estrategia de contenidos. Una práctica que, no obstante, no está exenta de errores que pueden perjudicar el posicionamiento del site de la empresa en los motores de búsqueda y, en definitiva, la captación de tráfico orgánico o de buscadores.

De ahí la pregunta del millón: ¿cómo evitarlo?

Creación de contenido

Los fallos más frecuentes en la generación de contenidos

El hecho de que el marketing de atracción o inbound marketing sea una disciplina relativamente nueva —tal como la conocemos hoy, surgió en el 2006—, hace que aún sean muchas las organizaciones que aún no saben exactamente cómo crear y difundir contenido adaptado a las necesidades del marketing digital.

Por esta razón, incurren en errores tanto de tipo técnico como estratégico. Para evitar que le ocurra también a tu empresa o negocio, te resumimos algunas de las equivocaciones más habituales a la hora de crear contenido. ¡Toma nota!

 

1) No establecer unos objetivos

Para saber si un contenido funciona, resulta obligado definir unas metas (¡y cuantificarlas!): incrementar el volumen de tráfico web, mejorar la proporción de conversiones de las visitas a registros, lograr que los internautas se descarguen una aplicación o un contenido premium.

Si no se tienen en cuenta este aspecto, la empresa jamás tendrás la certeza de si su contenido es verdaderamente efectivo.

 

2) Primar la cantidad sobre la calidad

Por regla general, crear un alto volumen de artículos en poco tiempo suele traducirse en posts más cortos, centrados en temáticas que no se abordan en profundidad o que giran en torno a cuestiones que ya aparecen con frecuencia en la Red de redes. Y cuando esto ocurre, no hay que olvidar que resulta muy difícil desbancar a los artículos que ya figuran indexados en primera posición por el buscador de Google (lo que se conoce como efecto muralla).

¿La solución? Reducir el número de artículos, a cambio de otros más extensos (si es posible, de más de 1.000 palabras, y nunca menos de 300), originales, llamativos y optimizados para el posicionamiento SEO.

Por el contrario, se persiste en la política de generar una gran cantidad de posts de poca calidad, la empresa se estará exponiendo a una posible penalización por parte de Google en sus resultados de búsqueda.

 

3) No crear contenido relevante para el público objetivo de la empresa

De nada sirve generar artículos de calidad si no responden a las temáticas que interesan al target de la compañía. Por ejemplo, un artículo excesivamente técnico sobre arquitectura no sería lo más adecuado para atraer tráfico orgánico si nos encontramos ante portal de un patronato de turismo (aun refiriéndose a algunos de los edificios del lugar en cuestión), ya que lo que realmente buscarán sus seguidores son propuestas de itinerarios culturales o de ocio.

Para saber qué es lo que realmente preocupa al buyer persona (o cliente ideal) de una organización, es indispensable conocer qué palabras claves emplean en sus búsquedas en Internet. Un dato que puede conocerse utilizando herramientas gratuitas para encontrar keywords.

Otra vía para investigar los puntos de dolor del público objetivo consiste en formular preguntas abiertas a través de las redes sociales, publicar cuestionarios (por ejemplo, generados con Twitter) o realizar un seguimiento de los foros online en los que participan sus seguidores.

 

4) Emplear un tono demasiado comercial

Aunque es evidente que el objetivo último de cualquier empresa es incrementar sus ventas, recurrir al lenguaje publicitario en los posts resulta totalmente contraproducente. No hay que perder de vista que quienes llegan a los artículos de la empresa a través de los motores de búsqueda están en la primera fase del proceso de compra, conocida como top of the funnel o TOFU. En esta etapa inicial, el usuario está buscando información sobre una necesidad concreta, por lo que es probable que aún no conozca la empresa ni su catálogo de productos y servicios. Es más: es posible que ni siquiera tenga intención de efectuar una compra.

Por lo tanto, emplear llamadas a la acción agresivas en esta primera fase puede incomodar a los usuarios y empujarlos a que opten por las páginas web de la competencia. Para que esto no ocurra, habrá que limitarse a utilizar un tono informativo, dejando las interacciones de tipo comercial para más adelante.

 

5) Utilizar incorrectamente (o no aprovechar) las etiquetas de titles y heads

A pesar de que tanto el título de una página web como los encabezamientos —los famosos <h1> </h1>, <h2> </h2>, etc.— pueden ayudar a mejorar su posicionamiento en los resultados de búsqueda, no todas las compañías le sacan el máximo partido. En efecto, algunas lo usan simplemente como un recurso para dar formato a los ladillos (o elementos de titulación) de los artículos, sin prestar a cuestiones que pueden afectar negativamente la indexación de la página, ya que Google tiene en cuenta estas variables para establecer sus rankings.

No incluir palabras claves o keywords relevantes para el público objetivo de la empresa, excederse de los 70 caracteres con espacios en el title, no introducir los heads jerárquicamente —es decir, empezando por el <h1>, siguiendo por el <h2>, etc.— o utilizar el h2 una sola vez son algunos de los errores más comunes.

 

6) No optimizar las imágenes y los vídeos

Pese a que incluir material multimedia contribuye a mejorar el posicionamiento web de la página en la que aparecerá el post en cuestión, es importante que estos recursos se trabajen correctamente. Para ello, es indispensable incluir completar el atributo de Alt Text y, si es posible, incluir una descripción que contenga algunas de las palabras clave que se desean potenciar en ese artículo.

Asimismo, no hay que perder de vista que, en el caso de las fotografías, el buscador de Google da preferencia a los formatos 4:3, 16:9 y 16:10.

 

7) No difundir (bien) el contenido en las redes sociales

Los marketers saben de sobras que el volumen de tráfico directo (es decir, aquel que procede de teclear directamente una URL en la barra del buscador) es bajo. Por eso, es necesario desempeñar estrategias que ayuden al público objetivo de la empresa a encontrar el contenido que necesitan, lo que implica trabajar el SEO y, por supuesto, desarrollar una estrategia adecuada en redes sociales.

Elegir las redes en función de las plataformas que utiliza el target de la empresa (por ejemplo, ¿de qué sirve estar en Facebook si la audiencia a la que se dirige la compañía opta por otros canales?), publicar regularmente (aunque sin excederse en el número de posts) y en las horas más convenientes dependiendo de los hábitos de los usuarios (a primera hora y por la noche suelen ser las franjas más efectivas) y reforzar los artículos con recursos inspiradores o imaginativos (por ejemplo, una máxima, un gif animado…) pueden ayudar a dar la máxima difusión a los contenidos.

Por otro lado, hay que analizar si todo el contenido que se genera es apto para ser publicado en todos los perfiles sociales de la empresa. Por ejemplo, un vídeo divertido sobre mascotas difícilmente encajará en un timeline de LinkedIn.

Redes sociales

¿Necesitas ayuda con tu estrategia de contenido?

¿Tienes claros cuáles son los temas que interesan a tu público objetivo? ¿Sabes con qué frecuencia debes publicar en el blog corporativo o en las diferentes redes sociales de la compañía? ¿Sabes cómo optimizar los posts para que alcancen un buen posicionamiento en los motores de búsqueda?

Si tienes dudas en relación con tu estrategia de contenidos, contacta con nosotros o llámanos al 93 532 93 78. En B2 Performance, estudiaremos tu caso y te asesoraremos sin compromiso para que puedas sacarle el máximo partido a tu web. ¡Te ayudaremos encantados!

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Cèlia Roca Martín
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